Solo tu amor era una playa
para el naufragio denso
y el olvido;
solo tus labios: como arena
en que besaban los míos
el silencio.
Buscaba yo el regreso,
la patria imaginada,
pero en la boca,
se te secaba a la deriva
el deseo
en la sal y en la sed
de oscuros besos.
Ahora solo te ofrezco
una imagen desnuda
de tu risa,
un eco deslumbrado
de tus ojos,
despojos y palabras
ya desguazados y vencidos.
Construye tú, princesa,
una balsa, tiende
en la vela
una libre esperanza;
pon rumbo vivo
hacia tu propio sueño.
domingo, 7 de febrero de 2010
Nausícaa
lunes, 12 de octubre de 2009
Luz húmeda y oscura
Toda la suavidad llena tus ojos,
luz húmeda y oscura,
temblor pequeño
asomado
como un niño de pronto a mis pupilas.
Amor mío, lo sabes,
se enredan en mi boca
palabras de sonidos trepadores,
y parece que sean
barro a veces,
y vasos para el agua del deseo.
Fresca hondura de viento y cauce dulce,
sal mentida de amor,
mar extendido,
hoy qué lejos la muerte y su costumbre,
qué insolencia de azahares al besarte,
de menta y de recuerdo.
El aire que se sube hasta tu boca
sacia su soledad,
puebla tu cuerpo;
luego se adentra en mí,
y regresa
hecho palabra
a tus labios,
y se moja en tus ojos,
alfareros de luz, temblor, silencio.
jueves, 8 de octubre de 2009
Vuelvo a besarte, amor
Un día, es verdad, es solo tiempo
derramado.
Hasta su fin exacto.
Y sin embargo siento
--capricho repetido de mi boca--
venir hacia mis labios
suavemente,
lentamente,
tus labios, acogidos al silencio,
a la latencia del deseo,
al temblor del amor que te reservo,
justo, ya ves, en este día. Es solo tiempo
derramado, razono.
Y sin embargo
vuelvo a sentir tus labios,
el sabor, la vida,
la alegría que exhalas al besarme.
Vuelvo a besarte hoy
desde la boca
que estas palabras fingen en el aire.
martes, 2 de junio de 2009
Bésame
Dame a probar la estrella que rebosa,
resplandor que te estalla en labio y sueño,
dame la espuma herida, alada ola,
la dulce niebla densa de besarte.
Pon desnudo el azar en sed de fuego,
a flor de oscura luz tu boca viva,
pon la muerte a dormir en la isla negra,
donde olvidan las bocas derribadas.
Y qué delicia tu voz cegada en besos,
qué desnudo tu amor, tu cuerpo claro,
qué palabra el silencio, pues me miras.
No deshagas mi voz, callada a tientas,
y que trepe este verso que te nombra,
y relumbre en tus labios mi deseo.
lunes, 6 de abril de 2009
Nube oscura y voraz...
Nube oscura y voraz,
dulce y eterno cauce de tu boca,
donde vertió la vida
ciega y sedosa luz, agua suave,
donde incubó la muerte
sueño espeso de vino codicioso.
Probé tu cuerpo, amor, y era
como pan en mi boca.
Y vuelve, vuelve ahora
hasta mí de nuevo inmensamente
y desborda mis labios,
¡ah, tierno y vivo sabor,
tu cuerpo pleno,
hondo palacio oscuro de tu boca!
sábado, 21 de febrero de 2009
El beso y la luna
La luna blanca
quiere espejo secreto
a flor de agua.
Pasos de plata La luna baja Sueño de ala, La luna calla Beso de nácar,
y temblor de azucenas
acariciadas.
porque una sed oscura
le abrasa el alma.
deseo de tu cuerpo
de seda y hada.
y se bebe lasciva
tu boca amada.
de silencio y de frío,
de flor ajada.
miércoles, 18 de febrero de 2009
No es solo que en el beso
tus labios y el deseo
me envuelvan lentamente
en un espacio denso y delicioso.
Hay algo más que abrazo,
cuando trepan tus manos por mi espalda
y despiertan
una tras otra
el hielo del placer
que brota de mi nuca
y arde en el aliento, desbordado
de palabras oscuras y porosas.
Por eso busco en el reverso,
en la umbría boscosa del idioma,
una luz repentina que demore
su imprevista blancura
en pétalos efímeros y huidizos.
Porque escribir, sin más, abrazo
no detiene en el aire
el vuelo de tu amor y tu mirada,
no contagia
la helada herida ardiente
que abren tus manos
en el sueño remoto de mi cuello.
Porque no basta escribir beso
para poner el viento
en los labios alados que aquí leen
y buscan el sabor con que tu boca
lentamente
siembra de densidad y de delicia
la soledad profunda de mi boca.
jueves, 12 de febrero de 2009
Tu nombre
nada más que tu nombre, limpiamente,
creo que cubriría estas palabras
de claridad gozosa
y de deseo.
Caería mansamente sobre ellas
--¿puedo decirlo de este modo?--
un manto hecho de luz, fino y preciso.
Y si quisieras tú después
leerlo a solas,
aquí depositado suavemente,
volvería a volar, estoy seguro,
despacio por tus labios,
como un pájaro perdido
entre la niebla que rebosa
del recuerdo embebido de tus besos.
Pero no tengo
nada más que escribir, pues no es posible
ahora que ponga
limpiamente tu nombre,
que extienda derramada
esa lluvia de luz que su recuerdo
deja repiqueteando en mis oídos.
Así que tendrás tú
que rescatarlo,
que traerlo del fondo del silencio
hasta la superficie roja de tus labios,
hasta la la piel erizada de estos versos.
miércoles, 12 de noviembre de 2008
Yo conocí en tus ojos
la exactitud glacial del fuego
prisionero
de lágrimas tejidas
en una red de negras amapolas.
Me mirabas, dibujando
vuelo en el viento y escribías
en la humedad borrosa de mi alma.
Allí se adormecieron
la luz calladamente,
la sombra recostada
en tu febril caligrafía.
Ahora corona su desvelo
esta copa en aliento y en deseo
de tus labios,
de su fruto, su bosque, su oleaje.
Embriágate de ella,
de miel, de vino, hechizos
en oscuros panales preservados.
¡Si solo te devuelvo
líquida la pureza de tu llama,
recobradas
las alas, libres, de tu voz y de tu nombre!
Regresan a tu boca
alegremente,
como aves a la primavera rebrotada.
martes, 28 de octubre de 2008
De memoria conozco
cada espacio,
cada sencillo gesto con que abres
los labios si te tiento,
si te conduzco
hasta la exactitud de tu sonrisa.
Sé dibujar tus ojos en mi mente
llenándose de luz, de imagen tensa,
fijos en mí
como en su centro.
Puedo seguir las huellas del recuerdo
hasta el premio escondido, la marea
abundante de espuma
de besarnos. Puedo escribir 'tu boca'
y sin pensarlo,
pasa prácticamente de inmediato,
hasta mis labios sube la palabra
y me inunda de voz callada, estalla
como tu nombre el tiempo y me devuelve
el enredo empapado, la delicia
de tu boca.
De memoria te sigo y te requiero
entre versos y sombras.
No hay otra espera. Otro deseo,
sonrisa o beso que no prenda
su viaje silencioso por tu cuerpo.
martes, 23 de septiembre de 2008
Subir hasta la espuma...
Subir hasta la espuma, hasta la llama,
hasta el cauce habitable de tu boca,
y de aliento colmarte y de gemidos
como espejos de sombra derramada;
enhebrar en la voz el hilo atento
de palabras de seda minuciosa,
que por dentro te tejan una herida,
una fuente de luz, profunda y terca;
recorrer los caminos de tu cuerpo,
con la codicia táctil de mis manos...
Y beber hasta el fondo de los tiempos
la espesura de vientos prisioneros,
el frutal cautiverio de tus labios,
la ingravidez oscura que rebosas.
martes, 9 de septiembre de 2008
Ven despacio hasta mí
Ven despacio hasta mí, cuerpo de sombra,
despacio, sensación en carne viva.
Vuelvo a verte llegar
precipitadamente
a la bahía calma del abrazo,
y anclar despacio, lentamente,
en el fondo insondable de las bocas:
tan húmeda quietud, tan largo sueño.
Vuelvo a verte llegar y no hay espera
tan espaciosamente llena
como la de otra vez abrir los ojos
saciados de silencio, y empapados
de sonrisa y de luz, después del beso,
para mirarte ahora, tan despacio,
y las pupilas tiemblan
levemente
como barcos al viento de la aurora.
Despacio, sensación en carne viva,
cuerpo de amanecer, ven hasta mí de nuevo,
vuelo dulce, hecho de alas de tu boca,
ángel nocturno, fabricado
de recuerdo y placer, de travesía,
y anida en las palabras,
en la frágil espuma de los labios.
domingo, 31 de agosto de 2008
Quise besarte...
Quise besarte en el aire
con llama de viento largo,
pero tus labios huían,
sombras de rumor callado.
Volaban como palomas
de negras alas y el rastro
de su perfume extendía
señuelos de seda y llanto.
Cómo posabas entonces
sobre el cielo derramado
por mi voz tus ojos vivos
levemente aleteando.
Y sin embargo, el silencio
de tus labios sin embargo,
va tiñendo de amapolas
negras mi dolor ajado.
viernes, 8 de agosto de 2008
Recuerdo de tu boca
tejiste los aromas oscuros de tu boca,
como un silencio helado su ausencia se demora
por la pradera errante de sueños cereales.
Y el beso, prisionero de luces derrotadas,
envuelto en un traje silencioso y efimero,
deambula en las calles nocturnas del recuerdo
y deja insomnes surcos de letras ateridas.
Con qué insolente viento me endiosas y me enciendes
en el altar de selvas, de nidos y de panes
poblados de la espuma codiciosa del labio.
Y qué despacio cierro los ojos al besarte
recorriendo una espiga, un sabor, una tierra,
ese rastro que siembras de caricia y de cuerpo.
martes, 15 de julio de 2008
Me desnudas de sombra
si te busco la vida por tu boca,
venenosa y callada sepultura,
ángel de la humedad que me convoca.
El sabor de la luz, la singladura
por tus labios me embrida y me desboca,
una espuela de hielo y de dulzura,
un estrella jugosa que me toca.
En tu enjambre de fuego me detengo,
no dibujo la voz ni la memoria,
fijo el rumbo en el ancla de besarte.
Y amotino mis manos y prevengo
que has de ahogarme de amor para tu gloria,
traspasarme el costado parte a parte.
lunes, 14 de julio de 2008
Venimos de la muerte
de la caricia seca de la nada.
Su boca besa la esperanza:
labio de arena ciega, mirada
de óxido inerte. Hechizados,
damos pasos que rasgan
el manto del silencio.
Se exalta
la sombra en la cintura de la estrella,
en el tacto jugoso de la luz:
la vibración precisa,
la flecha que devora
anhelos de humedad, de pálpito,
palabras que rebosan como heridas...
En la ciénaga espesa
de haber amado se condensa
la ruina desnuda de los besos.
Para llegar de nuevo
a las orillas
ávidas y oscuras,
al oleaje mohoso del olvido.
jueves, 29 de mayo de 2008
Infinito es besarte
Infinito es besarte
con los labios mojados de recuerdo,
con la boca
habitada de sombra y de deseo.
Es muy fácil que beba
en tu silencio húmedo y lascivo
una lluvia menuda de dulzura
y de menta, trabajada en el aroma
de tabaco y aliento enardecido.
Es hermoso que abrace
con tu cuerpo el gemido, la distancia
que tu memoria teje en otros besos,
otras bocas que tocaron
al buscar, como yo busco ahora,
el corazón, y abrírtelo en los labios.
viernes, 16 de mayo de 2008
Vuelve el recuerdo
vuelve el recuerdo, el prófugo aliento de tu boca.
Me herías en los labios olvidados,
en el naufragio dulce de las lenguas.
Entre ahogos me hundía
por el oleaje violento del jadeo.
Bajo los párpados cerrados,
se mecía, es cierto,
el deseoso temblor de tus pupilas
dibujando mi cuerpo imaginado
al codicioso dictado de tus manos.
Vuelve el recuerdo, la sensación oscura
de respirar, de nuevo,
el aire de tu boca enardecida.
Es la suave luz deshabitada,
el abrazo desierto de la sombra,
la memoria de besos calcinados.