Mostrando entradas con la etiqueta palabra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta palabra. Mostrar todas las entradas

lunes, 12 de octubre de 2009

Luz húmeda y oscura

Toda la suavidad llena tus ojos,
luz húmeda y oscura,
temblor pequeño
asomado
como un niño de pronto a mis pupilas.

Amor mío, lo sabes,
se enredan en mi boca
palabras de sonidos trepadores,
y parece que sean
barro a veces,
y vasos para el agua del deseo.

Fresca hondura de viento y cauce dulce,
sal mentida de amor,
mar extendido,
hoy qué lejos la muerte y su costumbre,
qué insolencia de azahares al besarte,
de menta y de recuerdo.


El aire que se sube hasta tu boca
sacia su soledad,
puebla tu cuerpo;
luego se adentra en mí,
y regresa
hecho palabra 
a tus labios,
y se moja en tus ojos,
alfareros de luz, temblor, silencio.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Palabras


Para tu cuerpo voz, barro de aliento,

verbo para tu carne prometida,

de otras bocas escapa y otros ojos,

de otros labios y estelas de escrituras,

hasta el puerto y la patria de tu cuerpo.

 


Tu boca, rumor, sí, de surco fresco,

dulce herida que sangra en la palabra

rebosante de niebla y de marea,

de dulzura y de beso cuando evoco

su sonido y su exilio de tu boca.

 

En tus ojos, amor, alza y extiende

todo el vuelo la luz, todo el deseo,

toda la negra aurora hecha de un sueño

apagado de muerte que se oculta

en el nombre dormido de tus ojos.

 

 

lunes, 29 de diciembre de 2008

Por qué la muerte

Por qué la muerte nos escupe
su negra espuma de silencio.
Por qué pasa sus manos agrias,
tacto oscuro,
por el espacio claro de tus ojos.
Por qué tiene ese imperio,
esa espera de sangre detenida.
Mírame, sin embargo,
mírame desde arriba, vorazmente,
que se despeñe tu mirada
hecha grito y caída
hasta mis ojos abismados.
Mírame, sin medida,
toca todo mi cuerpo ahora extendido, 
busca en mi boca, lentamente,
la soledad completa del deseo;
mantén de par en par tus ojos 
abiertos como heridas,
y pon nombre a todos los silencios,
los refugios oscuros de las manos,
las espumas,
las ausencias copiosas de la muerte,
las poternas secretas,
pon nombre a las criaturas
del edén neblinoso de los labios,
y qué despojos de vidas seducidas,
qué fúnebres delicias de los cuerpos,
qué postrera sazón de fruta esquiva,
qué cálices para éxtasis jugosos,
qué sepulcro de flores explotadas,
qué palabra, tu voz, llena de boca.

jueves, 24 de enero de 2008

Si en mis palabras solamente



Si en mis palabras solamente
pudiera capturar la luz, la imagen
que tus ojos me entregan al mirarme,
si supiera, en palabras,
reproducir el nido de tus labios
que lanzan tus palabras, como pájaros
deseosos de vuelo y de caricia,
sería entonces,
si pudiera apresar en las palabras
tu mirada de estrella,
o incluso tu silencio, o tu sonrisa,
sería, se me ocurre,
Dios vuelto del revés,
que de tu cuerpo
regresa a la palabra poderosa.
Sentiría, de repente,
el sabor de tu boca en la palabra,
el resplandor de tus ojos al nombrarte.
Y vería luego
que era bueno
devolverte a mi voz inmortalmente.
Y gozaría, sí,
golosamente,
la dulce eternidad, la gloria,
el eco inacabable de decirte.






Para escuchar el poema