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miércoles, 29 de julio de 2009

La fatiga dulce de decirte

Voy a dejar tu amor, como una herida,
escrito en la república del viento,
en las lagunas negras de la muerte,
en la tierra fecunda de tu ausencia.

Voy a sembrar tus labios en cien labios,
tus ojos en mil ojos, porque beban
tu luz y tantos besos, desbordados
en la voz labradora de quererte.


Qué azulada la sed de tanto amarte
me llega por las venas lentamente
a la morada triste del latido.

Y qué roja, del pálpito a la boca,
se desboca en el surco y la palabra,
en la fatiga dulce de decirte.

jueves, 9 de julio de 2009

Plegaria de discípulo

Ah, tu boca, palacio de la hondura,
reino de la humedad dulce y precisa,
no sé negarte con palabras negras
pues la luz de besarte me desborda.


Pon de nuevo en mis labios el silencio
incendiado de golpe en tu saliva,
fuego griego de menta naufragada,
niebla densa de llama y de gemido.


Por el oscuro torso de la noche
trepa la sombra y busco traicionarte
con un beso de sal en la mejilla.


Pero grito tu nombre y calla el gallo,
y voy preso al calvario de abrazarte,
de morir en la cruz de tu memoria.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Ave de sal y luz (soneto sin arrimo)

Ave de sal y luz, hielo profundo,
voz ausente y voraz, hebra de fuego,
nombre que por tu cuerpo fructifica
todo su centro calmo y escondido.

Ruina de breve azar ante mis ojos,
sombra de los deseos malheridos,
beso, destello espeso que zozobra,
vuelo, gélido ardor, labio de luna.


Dejo la oscuridad precipitada,
la bocanada nueva de la aurora,
la soledad del viento y su pobreza.

Busco tu piel, las alas de tu boca,
la espesura del tiempo indescifrable,
la cálida extensión de tu gemido.

martes, 2 de diciembre de 2008

Tu boca

Una densa prisión de aurora y bruma,
un puñal de silencios afilados,
una alcoba de alientos y de espuma,
un humedal de vuelos empapados,

un lento ocaso hecho de pluma,
una niebla de espejos desbocados,
una gacela en celo de su puma
transida y vulnerada por los prados:

daga, celda frutal, garza, paisaje,
todo mora en tu boca embravecida,
poniente, nube, albor, dulce brebaje.

¡Y por cobrar al fin tan alta herida
usé de lazo el beso, su oleaje,
dejando encarcelada allí la vida!

domingo, 16 de noviembre de 2008

Tu ausencia

¿Sabes que por los labios es tu ausencia
laguna de silencio y de reflejo,
que me sabes a espada y a hondo espejo,
a sequedad de luz y de presencia?

¿Notas que ronda a veces mi querencia
por tus alrededores y que dejo
una zumbido de noche y un cortejo
de aguijones, de vuelo y de apetencia?

¡Qué negra sed de ti pone en mi boca
este enjambre de mieles abatidas,
este oscuro sabor de recordarte!

Y me brota el deseo y me convoca
¡qué dulzura de abejas malheridas,
primavera, memoria de besarte!




martes, 30 de septiembre de 2008

Por dentro de tu voz


Por dentro de tu voz, por interiores
desnudos de sabor precipitado,
por el oscuro azar de los olores
que rebosa tu cuerpo derramado,

voy arando minutos y temblores,
certidumbres de amor ambicionado,
surcos de pluma y luz, porque demores
el placer, de tu carne desgajado.

¡Ay qué viento de espumas y de vidas
se desata en las bocas y devora
la cumbre derrumbada en mil heridas!

¡Ay qué brillo de nieve retadora,
como un nido de nubes detenidas,
por tus ojos se extiende y aun se dora!


viernes, 29 de agosto de 2008

Amor y muerte



Ah, tu cuerpo, tiniebla de brumosa caricia,
luz de sorbos ocultos, de oscuridad suave,
qué sin cuidado tejo de memorias de espuma
redes de viento ocre para vestir tu sueño.

Y cómo nuevamente en la copa colmada
de tu boca el silencio me ofreces largamente,
porque invocas mis labios y te bebo la vida
inundando la espera, el deseo, la muerte.

Ellos en el refugio de tus ojos cerrados,
de tu voz apagada como una llama ciega,
tenuemente habitaban, de tus manos dormidas.

Ahora combaten dentro de mis ojos que queman,
de mis manos que ansían, de mi boca que busca
toda la muerte viva de besarte y besarte.


miércoles, 20 de agosto de 2008

Nocturno, de nuevo

Eres de sal y hierba, gozosamente abres
tu perfume de savia mineral en los brotes
de vientos que desangran velozmente el silencio
en tu risa de estancias grácilmente bailables.

Eres la tierra herida por el arado hambriento,
hecha de ola y de sombra, de semilla y de espiga,
eres como una ausencia, dibujada y precisa,
como un dolor de aceite levemente vertido.

Qué quieres que te diga para invocar la aurora
de tus labios que escuecen mi boca atardecida,
la perfección oscura de tus besos desnudos.

Qué oración extraería del sepulcro del sueño
el arcángel que habita el hueco de tu cuerpo,
encarnación y fruto de despobladas manos.

Nocturno



Tú sientes el espacio como un segmento frío,
la longitud ausente de memorias que tiemblan:
tus labios, dibujados en sudarios de niebla,
tus manos, como aves naufragadas y yertas.

Yo me bebo los días como licor de tierra,
y el oleaje ajado de océanos resecos
golpea en mi recuerdo latigazos de sombra
y esparce por mis ojos su arenosa marea.

Ya de noche despiertas por los sueños oscuros
y la humedad que extienden tus labios en mi boca
me inunda en su musgo de sed y espuma y fruto.

Desarboladamente navego por tu cuerpo,
a la deriva extiendo mis labios anegados
hasta el confín salvaje de tu sexo profundo.



viernes, 8 de agosto de 2008

Recuerdo de tu boca

De agua y de miel hilada y taciturna
tejiste los aromas oscuros de tu boca,
como un silencio helado su ausencia se demora
por la pradera errante de sueños cereales.

Y el beso, prisionero de luces derrotadas,
envuelto en un traje silencioso y efimero,
deambula en las calles nocturnas del recuerdo
y deja insomnes surcos de letras ateridas.

Con qué insolente viento me endiosas y me enciendes
en el altar de selvas, de nidos y de panes
poblados de la espuma codiciosa del labio.

Y qué despacio cierro los ojos al besarte
recorriendo una espiga, un sabor, una tierra,
ese rastro que siembras de caricia y de cuerpo.

sábado, 19 de julio de 2008

Qué huérfana mi voz

Qué huérfana mi voz, por qué silencio
transita su metálica amargura,
con qué callada luz de sueño largo,
con qué pasos de seda umbría y leve.

Por el reverso dulce de tu boca,
por el cristal sin fondo de tus ojos,
por tu cuerpo de sed, de agua lasciva,
voy posando palabras de memoria.

Y bebo de tu risa, estrella herida,
como un rastro de luces dibujadas
en un lienzo de antiguas penitencias.

Y vuelve a descargar su filo negro
el cuchillo mojado del recuerdo
sobre mi sien, balcón de flor ausente.

martes, 15 de julio de 2008

Me desnudas de sombra

Me desnudas de sombra y nieve oscura
si te busco la vida por tu boca,
venenosa y callada sepultura,
ángel de la humedad que me convoca.

El sabor de la luz, la singladura
por tus labios me embrida y me desboca,
una espuela de hielo y de dulzura,
un estrella jugosa que me toca.

En tu enjambre de fuego me detengo,
no dibujo la voz ni la memoria,
fijo el rumbo en el ancla de besarte.

Y amotino mis manos y prevengo
que has de ahogarme de amor para tu gloria,
traspasarme el costado parte a parte.

jueves, 12 de junio de 2008

Tan por dentro te duermes



Tan por dentro te duermes de tus ojos,
tan sin hilo es tu sueño un laberinto,
que por fuera de ti no hay sino espera,
extravío, orfandad, vil cautiverio.

Sangre que deshabita los latidos,
boca que bebe solo aliento mudo,
manos que como espejos se detienen
en la quietud ausente de un reflejo.

Qué me queda de tiempo descarnado
que no sea temblor desvanecido,
ansia de espada y sombra, y de despojo.

Una espuma tan frágil de deseo,
un cortejo de nieve y de agonía,
una efigie de viento olvidadizo.



















lunes, 5 de mayo de 2008

Secuencia

Pude tocar, mi amor, el cielo con los dedos
la nube de tus besos con mi boca,
el silencio de honduras insondables
pude saciar, bebiendo de tus ojos.

Volaba entre los árboles, la gente,
para abrazar tu cuerpo, tus promesas,
y me hundía en un lago hecho de sueños,
de cristal, de palabras bienheridas.

Me parece la muerte tan querida,
para vencer el hielo de esta ausencia
espada y precipicio, este deseo,

que no puedo dejar de desvivirme
por matar el desierto de no verte,
no tocarte, no amarte, no besarte.

lunes, 31 de marzo de 2008

Lágrima prisionera

Para venir a la adorada pena
de pensar tu silencio y tu hermosura
traigo la ausente lágrima y más pura
en los ojos cautiva y en cadena.

No la dejo escapar porque está llena
de reflejos de ti, y aun de la oscura
sinrazón de no verte. La locura
de buscarte en los ríos la envenena.

Que bebiera tus ojos si miraras
su humedad diminuta en la corriente
y hasta mí regresara va diciendo.

¿Y si tú, enamorada, la tomaras
en tus labios sedientos de repente,
qué imagen me quedara?, le reprendo.

sábado, 15 de marzo de 2008

Brota tu voz



Brota tu voz que nace de la tierra,
de la avidez callada de las sombras
y me inunda de aliento amanecido,
de caricias de luz precipitada.

A las aguas oscuras de los besos
fabricados de fuego navegable
me convocan tus labios, mares rojos
por mi amor peregrino separados.

Nube y pan en tu boca me procuras,
viento dulce y oleaje que me sacia
de humedades vivaces y profundas,

porque alcance la tierra prometida
de tu cuerpo fecundo, viva patria,
soles, dunas, y gruta deliciosa.

sábado, 9 de febrero de 2008

Tu luz para nacer...

Tu Luz, para nacer, al viento agita
sus amplias alamedas de recuerdos,
como brotes sagrados de memorias,
de evocaciones blancas y constantes.

Tu cuerpo, como llanto amanecido,
como risa de almenas encumbradas,
en el aire se esgrime, sol de espada,
lanza de azules y sedientas bocas.

Qué ambiciones de besos y de sombras
en mis ojos enciendes, codiciosos
de tus labios hambrientos de presencia.

Y qué dulce y qué grácilmente alientas
resurrecciones, glorias, firmamentos,
vidas de encarnaciones amorosas.

domingo, 28 de enero de 2007

Un soneto imperfecto, de cuartetos desparejos (2007)

No me dejes llorar si me despojo
de la creciente luz de tus dos lunas.
Dame consuelo y prende de reojo
el alma que traidoramente acunas.

No permitas que el aire se te enviude
de suspiros que llueven de mi boca:
A tus pechos desnudos loca acude
por besar, por morder, por morir loca.

Y mis manos te escalan, alfareras
de tu cuerpo de barro idolatrado,
y tornean tus curvas hechiceras.

Y asalto tu placer cuando incendiado
me rinde las sonrisas zalameras,
la patria que conquisto enamorado.